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Para quién enseño en mis clases de español. Interacción o gramática.

La pregunta sobre qué tipo de clase vamos a elaborar como profesores de español se nos presenta continuamente ante nuestros ojos. Aquí presento 2 opciones claras y una teoría que nos ayudará a la hora de tomar una decisión.


Por un lado podemos optar por una enseñanza basada en la interacción: comprensión del mensaje y producción de respuestas. Y por otro lado aquella basada en las reglas gramaticales: aprendizaje y memorización de usos y excepciones.


Para ayudarnos a comprender cuál de las dos opciones vamos a elegir para poner en práctica con nuestros alumnos, voy a utilizar una comparación entre el proceso de aprender una segunda lengua y el proceso para aprender a montar en bici. Imaginemos que queremos que un niño aprenda a montar en bici:

- Opción A) Le dejamos una bici y le vamos enseñando como pedalear, mantener el equilibrio y avanzar despacio u;

- Opción B) Le enseñamos la teoría sobre el funcionamiento y materiales de los que están formadas cada una de las piezas de la bici, empezando por los tornillos y tuercas y acabando por los pedales, el cuadro y las ruedas.


Parece que en este caso la respuesta es obvia: Opción A. Más tarde o más temprano, con más o menos ayuda, y con cierta práctica medianamente regular, este niño aprenderá a andar en bici. Si le gusta tanto andar en bici que se convierte en un apasionado de las dos ruedas, a lo largo de su vida, irá aprendiendo el funcionamiento, materiales de los que están formadas, y diferentes tipos de modelos de todas y cada una de las piezas de una bici.


Volviendo a nuestra pregunta inicial, cabe cuestionarse cuál es el objetivo de la persona que quiere aprender el idioma y a la cual, además, vamos a enseñar. De esta manera, si lo que busca es aprender español para manejarse en pequeñas conversaciones, muchas veces triviales, las clases orientada hacia la interacción serán las más óptimas.

Por el contario, si lo que busca es un conocimiento exhaustivo del idioma, con intenciones futuras de estudios académicos, investigación o docencia, quizá la orientación basada en las reglas gramaticales sea la más acertada.


Adquisición del segundo idioma: la teoría detrás de la práctica.

Es la primera vez en este blog que voy a compartir algunas de las ideas tomadas del siguiente libro: James F. Lee & Bill Vanpatten (1995):” Making communicative language teaching happen”. McGraw-Hill. University of Illinois.

Estas teorías, basadas en estudios sobre la adquisición de la segunda lengua (Second language acquisition), me ayudarán en la justificación de las ideas expuestas en esta entrada del blog. Ya que no soy un experto en la materia, simplemente me ajustaré a explicar una pequeña parte del libro, de manera ilustrativa, para una comprensión general.


Siendo así, es importante saber que la idea principal de esta teoría es que el aprendizaje del segundo idioma depende principalmente del input, o información de entrada. Además, este input necesita tener cierto grado de significado y comprensibilidad por parte de la persona que aprende. Para alguien que aprende el segundo idioma, sí tienen significado palabras como: patata, correr, triste o ; mientras que conceptos como: sustantivo, infinitivo, adjetivo o pronombre, no.

Comprensibilidad tiene una situación en la que la palabra zumo está asociada a una foto de un desayuno, con un vaso con un contenido naranja y, quizá, una mímica imitando la acción de beber. Por el contrario decir que es un sustantivo común masculino singular carece de comprensibilidad para el estudiante.


Con una práctica basada en estos conceptos, es como el cerebro va desarrollando un sistema de adquisición y comprensión de la segunda lengua que, finalmente, le llevará a producir respuestas, en primer lugar de manera rudimentaria y posteriormente más precisas.


Diferentes tipos de estudiantes

Salvo mis estudiantes de GCSE (examen final de la educación secundaria obligatoria en Reino Unido), todos los demás buscan, en sus propias palabras: “quiero ser capaz de comprender a alguien hablando en español y mantener una conversación básica cuando tenga la oportunidad”. Es por eso que mi elección de orientar las clases hacia la interacción, crea un entorno para mis estudiantes en el cual pueden empezar a desarrollar el sistema mental necesario para aprender español.


Cabe destacar que esta misma aproximación con los estudiantes que sí tienen que pasar un examen se muestra igualmente exitosa. Y es así no solo atendiendo a los resultados obtenidos en sus notas finales, sino también basándome en sus propios comentarios y feedback sobre el proceso de preparación.


Volviendo al símil ciclista, mi pregunta es: ¿Cómo va a aprender mejor a montar en bici: Dejándole la bici y que, con nuestra guía y apoyo, practique hasta que coja confianza y ande solo? O ¿Enseñándole las piezas de la bici, una por una, con precisión de detalle y análisis riguroso, hasta que sepa todo lo necesario sobre mecánica?


Espero que está información os sea útil para definir qué tipo de orientación utilizar dependiendo del tipo de estudiantes que tenemos.

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