¿Soy un buen estudiante de español?
- Spanish Exeter

- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
¿Es mi práctica de español eficiente? ¿Estoy mejorando mi español? ¿Estoy en el buen camino para un día comunicarme eficientemente en español? ¡Tranquilo! No eres el único estudiante de español que se hace estas preguntas. Continúa leyendo para saber las cosas en común que tenían los estudiantes que he conocido y que más han progresado.

En previas entradas de este blog (Taller de español: escucha de audios con transcripción. / Repetición en la práctica de español. / Cómo escuchar español para mejorar mi comprensión.) ya hemos hablado sobre las prácticas que se presentan como más eficientes a la hora de mejorar nuestro nivel de español. Hoy, en cambio, tomaremos una perspectiva un poco diferente para describir 5 prácticas comunes en “un buen estudiante de español”.
1. 5 prácticas comunes de un buen estudiante de español.
Para poner contexto a esta afirmación explicaré a qué me refiero con “un buen estudiante de español”. Después de más de 10 años trabajando como profesor de español, he tenido la oportunidad de conocer a un número inmenso de estudiantes. De todos ellos, puedo recordar cómo algunos, con mayor o menor número de clases, alcanzaron un nivel de comunicación en español acorde a sus objetivos iniciales. En la mayoría de los casos, poder comprender a hispanohablantes nativos y mantener conversaciones con ellos en diferentes contextos.
Así, me refiero a un “buen estudiante de español” como aquella persona que realiza una serie de prácticas regulares orientadas, de manera eficiente, a su objetivo final con el español. A continuación explicaré estas 5 prácticas que son comunes a todos los que he visto una mayor progresión:
1.1. Claro objetivo personal a medio o largo plazo: Ya sea por cuestiones personales o profesionales, tener una meta que alcanzar aparece como elemento común en estudiantes exitosos en la práctica. Curiosamente, si el objetivo es a corto plazo – “aprender español para mis vacaciones en Colombia en 4 meses” – el éxito es escaso, cuando no nulo.

Esta mayor probabilidad de éxito cuando tu objetivo no es a corto plazo se debe, principalmente, a la propia naturaleza del aprendizaje de idiomas. Siendo tanto el volumen de información, experiencias e interacciones de las que requiere, pretender controlarlo en poco tiempo se muestra como agobiante, estresante y, finalmente, desmoralizador. Recuerda: “objetivos realistas para metas alcanzables”.
1.2. Práctica regular y variada. Comenzando por leer y traducir; pasando por escuchar podcasts, clips de audio, música o actividades de escucha en libros especializados; y finalizando con intercambios de idiomas, viajes o clases de conversación. Todos los estudiantes que he conocido, y que ahora se comunican eficientemente en español, tenían una amplia gama de práctica, en la mayoría de los casos, con entre 1 y 4 horas de práctica semanal.

Como explicación evidente para el éxito, a mayor número de horas de exposición al español, mayor habilidad para comprender e identificar frases y comentarios. Igualmente, la variabilidad no solo tiene un impacto en la versatilidad de habilidades, sino que influye positivamente sobre la motivación para continuar practicando.
1.3. Interacción con nativos. Práctica eficiente por excelencia ya que combina todos los factores necesarios para comunicarnos. Además de comprender el mensaje, debemos reaccionar a la situación para contestar y mantenernos en la conversación. Asimismo, requiere de calma y control para manejar dificultades como nuevos acentos, ruido de fondo o bromas inesperadas.

Puede que este factor sea el más determinante a la hora de saber si estás mejorando en tu práctica o, por el contrario, tu práctica solo te está haciendo acumular conocimiento que no sabes cuándo podrás utilizar. Aprovecha cada posibilidad para interactuar con un nativo, ya sea por 10 segundos o 5 minutos.

1.4. Experimentación y ausencia de miedo al error. La puesta en práctica de tus habilidades con el español debe ser alta. No esperes a una situación ideal para practicar. ¡Cualquier situación es la mejor situación! Para mejorar tu comprensión y, posteriormente, tu conversación, es necesario un proceso de práctica muy alto. Siendo así, es de esperar que un gran número de errores, malas interpretaciones y pronunciaciones incorrectas vayan a aparecer.
Los estudiantes que más rápido se adaptan a esta situación son los que, a la larga, alcanzan cotas más altas de interacción en español. Recuerda: “Para hablar correctamente, primero hay que hablar incorrectamente”.
1.5. Hablar solos. Como ejemplo particular de los puntos 2 y 4, se presenta esta práctica. Es curioso como, sin yo haber sido un promotor de ella, muchos de mis estudiantes me han comentado que en su práctica individual, a veces, hablan consigo mismos. Más interesante es si os digo que, haciendo recopilación de estos comentarios, todos los que practicaban esta técnica progresaban más que la mayoría de los que no la hacían.

Igual que en ocasiones practicamos una entrevista de trabajo antes de enfrentarnos al encargado de Recursos Humanos. O hablamos delante del espejo parar preparar una presentación ante un público. Por qué no articular palabras, pronunciar en voz alta o fingir una conversación en español para sentirnos más cómodos y seguros en interacciones reales.
2. Otras prácticas comunes que se muestran menos eficientes.
En el lado opuesto a los 5 puntos anteriores, mencionaré algunas prácticas que he observado con regularidad en estudiantes de español y que, más que una ayuda, aparecen como un lastre que ralentiza todo el proceso.
Tanto la obsesión por la perfección gramatical, como el abuso de la lectura como única práctica o la traducción continua y sistemática, son la combinación perfecta para una potencial situación de estancamiento, y frustración, difíciles de superar.

Este comentario sobre mi experiencia en la observación de patrones de estudiantes de español, en ningún caso pretende fomentar la prohibición, o desaparición, de dichas prácticas. Tanto es así que las considero perfectamente válidas en su debido contexto de utilización. Por el contrario, y en base a la realidad de estos últimos 10 años, puedo concluir que: de todos aquellos estudiantes que he conocido, y que más han avanzado en su mejora del español, pocos, o ninguno, tenían estas 3 prácticas como actividades regulares en su día a día.
Espero que esta recopilación de experiencia sirva para ayudarte en tu aventura de aprender español. No dudes en compartir con nosotros tu propia experiencia y, quién sabe, en una futura entrada comentaré algunas otras prácticas no incluidas hoy. Muchas gracias. Hasta pronto.




Comentarios